Si te indignan te manipulan.

Queremos mostrarte
cómo defenderte.

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La indignación es una emoción que se usa para mantenerte en constante conflicto ideológico, evitando que converses y compares perspectivas con quienes piensan distinto. La mejor manera de controlarte es generando desconfianza y odio, para mantenerte distraído de las injusticias y los abusos reales que te afectan a tí y a todos.

Las noticias te muestran un país en decadencia mientras las redes te alimentan contenido con todo tipo de injusticias y abusos puntuales, fuera de contexto o inventados. Mientras tanto los políticos hacen leyes y toman decisiones que no te benefician y luego te dicen a la cara que otro es el culpable. Lo hacen porque pueden confiar que no vas a revisar su gestión en detalle, sólo les basta con convencerte que defienden tus colores políticos.

Te indignas, una y otra vez, hasta que ya no puedes imaginar sentarte a hablar con tus viejos amigos, tus vecinos o incluso con familiares que piensan distinto o votan a otro color. Los problemas se ven insuperables y las soluciones se estancan. Nos perdemos en un mar de comentarios digitales y discusiones sin salida. Parece que tu voz y tu voto no sirven y dan ganas de rendirse, ¿no?

La democracia no funciona porque ha sido hackeada.

Nos intentan indignar contra la democracia y vender la idea de que sus instituciones ya no funcionan, pero quienes nos inundan con estas ideas son los mismos abusando de sus mecanísmos y son quienes más esperan beneficiarse de su ineficiencia.

Si tu voto no sirve de nada, ¿por qué se invierten tantos recursos en influenciarte? Tú tienes el control y por eso te hackean para aprovecharlo. Usando la indignación te hacen vivir constantemente enojado, hasta que sólo puedes aceptar una sociedad que se amolde perfectamente a los valores que predica (pero seguramente no practica) tu partido, haciendo que las ideas distintas a las tuyas se sientan injustas; que se reciban como ataques en vez de nuevas oportunidades para trabajar en conjunto.

Si no podemos intercambiar puntos de vista ni comparar distintas ideas, no queda otra alternativa que aceptar lo que te venden los partidos políticos y quienes controlan las redes y los medios.

Nos llenan de veneno pero
somos el antídoto.

Cuando decidimos buscar alternativas y no dejarnos controlar por la indignación, se abren nuevos caminos para construir entre todos una sociedad, imperfecta, que no sea impuesta por nadie pero que nos ayude a todos. Es inevitable sentir indignación cuando vemos o sentimos una injusticia, de hecho es lo que nos moviliza para luchar contra ella. El problema es cuando la usan para evitar que el poder de decisión esté en nuestras manos.

Nadie controla las condiciones en las que nace y crece. Necesitamos volver a pensar en el otro sin juzgar. Imaginar el entorno en el que habrá crecido, las experiencias difíciles por las que habrá pasado, los valores e ideas que le habrán inculcado. Todos somos el producto de una secuencia de experiencias y accidentes. Es desde ahí, desde ese común denominador, que deberíamos poder construir nuevos puentes de reencuentro y diálogo.

Dejemos de destruir, vamos a construir.

¿Quieres herramientas para evitar la indignación y luchar contra la manipulación?

Síguenos. Hasta ahora vamos empezando, pronto expandiremos a otras redes y canales.

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